Julián Gómez Aragonés nació en Quintanar de la Orden, un pueblo manchego de la provincia de Toledo.

Sus primeros contactos con la pintura se inician en el año 1.973, en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Madrid.

En 1.977 ingresa en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.

A partir de 1.979 participa en distintos Certámenes de Pintura y Dibujo, siendo seleccionado en el XII y XIII Certamen Nacional de Campo de Criptana (Ciudad Real); en el VI Concurso Nacional de Pintura de Blanco y Negro de Madrid; en el XLII XLIII Exposición Nacional de Artes Plásticas de Valdepeñas (Ciudad Real), en el Premio PENAGOS de dibujo de Madrid, etc.

Sus exposiciones, tanto colectivas, como individuales, comienzan hacia el año 1.985.

Entre los premios concedidos podemos destacar el  Primer Premio de Pintura de la 2ª Muestra Cultural del Mundo Laboral (Madrid), así como el 1º Premio Nacional de Dibujo de 3ª y 4ª Muestra Cultural del Mundo Laboral de Madrid, además del Primer Premio Nacional de Dibujo “Antonio Rincón” de la Excma. Diputación de Guadalajara.

En esta, su primera exposición que realiza en Valdepeñas, nos trae sus paisajes al óleo llenos de esa luz  limpia e infinita que todo lo inunda sin apenas contrastes y que nos hacen reflexionar e incluso amar esta tierra, ”La Mancha”, a veces inhóspita y dura.

En sus bodegones se retrata por medio de los objetos cotidianos  que usa y posee, y que con su carga simbólica adquieren la dignidad y el valor que les corresponden, fruto de la habilidad y minuciosa observación.

Del paisaje al bodegón, transformados por la luz, los lienzos de Julián Gómez, plenos de color y quietud nos trasladan a momentos, que quizás alguna vez soñados.

Para ver la calidad de sus dibujos, simplemente podemos recordar la definición que en 1.606 ya hiciera F. Zuccaro: “al dibujo interno le ajusta muy bien el nombre de concepto formal, idea, alma y espíritu de todas las ciencias de la pintura”.

 

 

Bernabé Gilabert Barba, pintor.